Desigualdades persistentes: una mujer recibe S/0,72 por cada sol que gana un hombre en las mismas condiciones

El Comercio.- ¿A qué se debe la brecha de ingresos entre hombre y mujeres? ¿Cuánto de ella se explica por diferencias en las ocupaciones o en el nivel de educación?

En el Perú, por cada S/1 que ganan los hombres, las mujeres perciben S/0,72. En este contexto, resulta relevante analizar las características que explican la inequidad salarial entre mujeres y hombres, incluida la discriminación, así como discutir las principales políticas para su reducción.

EN AUMENTO

La participación de las mujeres en la fuerza laboral aún se encuentra limitada. De los 12 millones de mujeres en edad de trabajar en el país, solo el 61% está ocupada. En tanto, esta proporción es de 78% en el caso de los hombres.

Del mismo modo, se registran diferencias entre mujeres y hombres ocupados dentro del mercado laboral. Por un lado, las mujeres trabajan principalmente en los sectores servicios (42%) y comercio (26%), a diferencia de los hombres, que se ocupan en la actividad agrícola (27%) y servicios (24%).

Si bien la informalidad afecta a hombres y mujeres casi por igual, solo el 39,6% de mujeres cuenta con empleo asalariado, frente al 51,7% de los hombres. Además, el 15,3% de las mujeres tiene un trabajo familiar no remunerado (4,9% en el caso de los hombres) y el 4,9% es trabajadora del hogar.

Un determinante importante del acceso al mercado laboral son los años de educación. En este sentido, aún el 8% de mujeres no cuenta con algún nivel educativo o solo alcanzó el nivel inicial, en tanto esta proporción es de 2% para los hombres. En la zona rural, el analfabetismo alcanza al 23% de mujeres, frente al 8% en los hombres.

TRANSICIÓN LABORAL

Un estudio del BID para el Perú y México encuentra que existe una alta intermitencia en el empleo femenino. Al respecto, la investigación detalla que aproximadamente el 20% de las mujeres en las áreas urbanas no mantiene su estado laboral entre un año y el siguiente.

Asimismo, un 22% de las mujeres casadas experimentó alguna transición desde o hacia la inactividad laboral, y las mujeres más jóvenes son las más propensas a cambiar su situación laboral en el corto plazo.

Según esa entidad, la mayor intermitencia se explica, en parte, porque las mujeres buscan trabajos a tiempo parcial –por lo general más inestables que los trabajos a tiempo completo– dado que cargan con mayor responsabilidad de las tareas domésticas. Ello implica serias consecuencias negativas sobre su carrera laboral, ya que reduce la acumulación de habilidades técnicas, menor desarrollo de red de contactos y obtención de aumentos salariales por experiencia laboral.

BRECHA SALARIAL

Las diferentes condiciones de empleo entre hombres y mujeres se visibilizan en la brecha de salarios. Según la Enaho 2018, el salario promedio mensual de una mujer fue de S/1.135, mientras que el de un hombre fue S/1.588. Con ello, la brecha salarial ascendió a 28,5%; es decir, el salario de las mujeres representó el 71,5% del de los hombres.

A pesar de que esta diferencia se ha venido reduciendo a un ritmo promedio anual de un punto porcentual desde el 2010, la paridad económica de género no se alcanzaría en el corto plazo. Asumiendo el ritmo promedio de crecimiento de los ingresos en los últimos cinco años, la brecha se eliminaría recién en el 2068.

Las diferencias salariales podrían depender de las características de los trabajadores como experiencia, nivel educativo, ámbito geográfico, entre otras. Estos factores determinan el nivel de productividad del trabajador y, por ende, su salario. Sin embargo, si se consideran estas características observables, la inequidad salarial no se reduce, sino que sorprendentemente es mayor. Según estimaciones del IPE, la brecha salarial “no explicada” por estos factores sería de 30,2%. Es decir, una trabajadora recibe S/0,7 por cada sol que obtiene un trabajador con las mismas características.

A escala regional, Pasco registra la mayor inequidad salarial en promedio con una brecha de 44,1%, seguido por Moquegua (43,9%) y Arequipa (39,3%).

POLÍTICA PÚBLICA

María Balarin, investigadora principal de Grade, señala la importancia de fomentar la inserción laboral en carreras no tradicionales para mujeres, como por ejemplo carreras técnicas en las que predomina la participación masculina. Asimismo, el Panorama Laboral Temático de la Organización Internacional del Trabajo sostiene que se debe promover en las mujeres el aprendizaje de habilidades digitales que son ampliamente demandadas en el mercado laboral. En el 2018, el 49,9% de las mujeres en el Perú usaba Internet, frente al 55,2% de los hombres.

Balarin menciona que, dado que las tareas domésticas y de cuidado son realizadas principalmente por las mujeres, se debe promover una mayor conciliación entre trabajo remunerado y no remunerado en el hogar. En esta línea, según menciona, se debería incentivar la creación de centros de cuidado infantil que faciliten la reinserción de las mujeres luego de ser madres.

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