Azerta: mejorando los niveles éticos en la gestión de los asuntos públicos

Entrevista a Gonzalo Zegarra Mulanovich, director ejecutivo de Azerta Perú

¿Cómo ve la situación política en Perú?

El reto de la institucionalidad político-económica peruana es no caer en excesos. El reto es ir por una lucha anticorrupción implacable, pero garantista: implacables contra la corrupción, pero escrupulosos con el debido proceso. La superioridad moral de la democracia es que no abusa de nadie; entonces, a los corruptos hay que castigarlos con todo el peso de la ley, conforme a ley, y nada más. Y debemos garantizar la igualdad ante la ley.

Una oportunidad está en que esta situación sirva para hacer una limpieza de la clase política, separar los inocentes de los culpables y, dentro de los culpables, los grados de culpa. Si metemos a todos a un mismo saco, ahí destruimos al sistema. Esa es la tentación de irnos a una reforma constitucional que no nos conviene ni nos lleva a ningún lado. Debemos aprovechar que salgan liderazgos sanos, encauzados en un liderazgo democrático y de libre economía. No pueden ser completos outsider o completos antisistema; ojalá fueran liderazgos nuevos.

¿Cree que la democracia tiene que reinventarse?

Hay que mirarlo muy en perspectiva y sin impaciencia. La democracia es un sistema relativamente joven en la historia de la humanidad —como la conocemos, tiene solo 200 años— y tiene que perfeccionarse marginalmente mediante el ensayo y error. Cada país está en un estado de perfeccionamiento, de a pocos, de su democracia. Somos un país al que nos ha costado mucho. A las nuevas generaciones hay que decirles que no pueden ser tan impacientes con la democracia.

Dicho esto, la democracia también tiene que adaptarse y perfeccionarse. Por ejemplo, uno de los fundamentos de la democracia representativa, en sus inicios, era que la democracia directa era imposible en el día a día. Ahora, la tecnología está haciendo posible consultar todos los días. Sin embargo, cuando eliminas la democracia representativa y la intermediación, la democracia se somete a los peligros de la democracia directa, que son los impulsos plebiscitarios. La democracia, para que funcione, necesita reflexión y deliberación. Si nos vamos a un permanente plebiscito tecnológico, vamos a estar decidiendo, por impulso, no solo qué ley pasamos y qué ley no pasamos, sino también la justicia —hoy día las encuestas preguntan directamente y ese podría ser el sistema de justicia—.

El punto es que la democracia tiene que estar en constante refl exión y adaptación.

Cuéntenos sobre la situación actual de los medios impresos.

La tecnología nos obliga a pensar y a replantear todos los negocios. En el negocio de los medios, hay sin duda cambios y la industria va a tener que evolucionar. Por lo que veo en el mundo, se va a acabar ese modelo en el cual el costo de generar los medios impresos se diluía con ingresos publicitarios, que de alguna manera subsidiaban la lectoría; de alguna manera, se vendían los periódicos o revistas a precios que no representaban su costo de elaboración. En un mundo digital, cobrar caro por los contenidos funciona si es que, además de la calidad, aportas valor, una diferenciación respecto a toda esta información comodotizada que hay en el mundo de internet. Una buena marca mediática, el día de hoy, es una marca que constituye un filtro confiable, de relevancia y de acierto. Este es un modelo de negocio que va a continuar con muchos menos jugadores.

Cuéntanos sobre Azerta.

Esto para mi es una nueva etapa profesional, en el sentido que, de alguna manera, había llegado a mi techo en la carrera periodística. Entonces, decidí pasarme a la industria de los servicios y, específicamente, a la consultoría. Azerta es una consultora fundada por una peruana que ha hecho su carrera en Chile, que es Cristina Bitar, y su matriz está en Chile. Es una de las consultoras de comunicaciones y asuntos públicos más importantes. Vino al Perú para replicar esa experiencia y esos enfoques.

Azerta se diferencia de otras agencias locales en que tiene un foco muy grande en la gestión de asuntos públicos de manera transparente, con los estándares que se usan en Chile, donde hay una ley de gestión de intereses muy buena y funcional. En este momento de transformación de la gestión pública en el Perú, queremos aprovechar para mejorar los niveles éticos en la gestión de los asuntos públicos y elevar los estándares de transparencia. Azerta ofrece servicios diversificados en asuntos corporativos con estándares de cumplimiento de primer mundo; está en el Perú desde hace un año y tenemos una cartera muy potente de clientes peruanos.