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Blockchain: cambiando nuestra forma de entender los negocios y la sociedad

Por Andrés Postigo, gerente de proyectos de Aurum Consultoría y Mercado.

Si los millenials nacieron y crecieron bajo el paraguas de la revolución del internet, ahora los centennials y las generaciones venideras lo harán escoltados por la blockchain.

La blockchain es conocida por ser la tecnología detrás de la criptomoneda Bitcoin; sin embargo, la transformación que propone al sistema financiero a través de las criptomonedas es solo la punta del iceberg: la nueva tecnología promete generar un cambio tanto o más significativo que el que representó la aparición de internet, según señala Don Tapscott, autor del libro La revolución blockchain.

¿Qué es la blockchain entonces? Es un libro mayor, distribuido, que almacena data digital de transacciones realizadas, solo puede modificarse a través de consenso y que, una vez modificada, se considera inmutable. En otras palabras, es una base de datos distribuida y extremadamente segura —hasta ahora no se ha logrado jaquear—, que permite realizar todo tipo de transacciones.

En las antiguas bases de datos y redes centralizadas, todas las transacciones tienen que pasar por un intermediario, un nodo o computadora central que las valida. Cuando transferimos dinero, por ejemplo, este pasa a través del sistema de un banco. El emisor realiza una solicitud “transferir $100 a Usuario B”; el banco la valida, asegurándose de que el emisor tenga disponibles $100 en su cuenta y que el receptor tenga una cuenta activa que pueda recibirlos. Una vez validada, el sistema resta $100 a la cuenta del emisor e incrementa $100 a la cuenta del receptor. Esta modificación quedará almacenada como “Usuario A transfirió $100 a usuario B”.

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Algo similar ocurre cuando escuchamos una canción en una plataforma de streaming de música. Se emite una solicitud, el sistema la valida y luego reproduce la música. La transacción queda almacenada. El sistema lleva el conteo de cuantas veces se reproduce cada canción y, luego, la empresa dueña de la base de datos paga a la disquera o artista por cada una.

Hay miles de ejemplos como estos. Los intermediarios no solo cobran por su servicio, sino que solo ellos pueden transferir o modificar la data, y la seguridad de la información depende exclusivamente de cómo ellos decidan protegerla.

Las características de la blockchain eliminan estos inconvenientes:

  • En una red blockchain, no existe un nodo o computadora central. En estas bases de datos distribuidas, no hay un dueño; cualquier persona con una computadora puede ser parte y contribuir a la red, que está conformada por miles de computadoras descentralizadas.
  • Todas las computadoras (nodos) de la red almacenan la misma información y, cada vez que se realiza una transacción, uno de los nodos la valida, la almacena y la base de datos se actualiza en cada uno de los otros nodos.
  • Para que la base de datos sea modificada por un hacker, tendría que ser modificada en más del 50% de los nodos; si esto no sucede, el resto de nodos, al ser mayoría, rechazará el cambio, manteniendo la red inmutable.

La posibilidad de tener bases de datos distribuidas que no necesiten de intermediarios y que no sean hackeables ofrece una serie de oportunidades revolucionarias:

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  • Las transacciones de dinero no tendrían que pasar a través de los bancos, como prometen las criptomonedas.
  • Si los registros públicos funcionaran sobre la blockchain, se terminarían los conflictos de propiedad
  • Un Whatsapp o Facebook basado en blockchain podría enviar mensajes entre los usuarios, sin pasar por intermediarios.
  • Los historiales médicos podrían estar distribuidos en todos los hospitales, para accederse con la autorización de la persona dueña o en caso de emergencia.
  • Un sistema basado en blockchain evitaría los procesos electorales fraudulentos y reduciría la corrupción en la gestión pública.
  • La blockchain, complementándose con la IA y el internet de las cosas, haría posible que una refrigeradora detecte que se terminó el zumo de naranja y haga un pedido a la tienda, sin que ningún intermediario sepa qué marcas o productos consumes.
  • En el comercio electrónico, un Spotify, un Uber o un Airbnb basados en blockchain permitirían pagar directamente a un artista, un taxista o el dueño de un inmueble cada vez que se escuche su canción, se realice una carrera o se concrete un alquiler, sin necesidad de un intermediario. Piénsese también en Ebay o en Amazon…

El sistema financiero, el comercio electrónico, el mercado energético, la gestión pública… Las posibilidades son infinitas.

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