BCRP proyecta un crecimiento de 4% en 2019, con menor aporte de minería e hidrocarburos

Por Ignacio Alarcón

En el primer reporte de inflación del año 2019, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha mantenido su proyección de crecimiento de 4% para la economía peruana este año, la misma que había estimado en su reporte de diciembre del año pasado, con algunas variaciones por sector económico.

En el entorno internacional, se presentan señales favorables: el anuncio de la Reserva Federal de Estados Unidos de que no subirá las tasas de interés reduce las presiones al alza del tipo de cambio; se espera un acuerdo entre Estados Unidos y China que ponga fin a la guerra comercial; y, en el Viejo Continente, el Reino Unido y la Unión Europea han acordado retrasar el inicio del Brexit (salida del Reino Unido de la Unión Europea).

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Por otro lado, las proyecciones para América Latina apuntan a que el crecimiento del PBI será de sólo 1.3% para este año. Según ello, Perú seguirá creciendo a un ritmo bastante superior al promedio de países de la región y tendrá el segundo crecimiento más alto de toda la región: por debajo de Bolivia (4.2%) y por encima de Paraguay (3.8%), Chile (3.4%) y Colombia (3%).

La principal variación en las proyecciones de crecimiento corresponde al sector minería e hidrocarburos. Para este sector, ya no se prevé un crecimiento de 5.1% sino de solo 3.2%, debido a la paralización de operaciones del sector 192, una menor producción de gas y el conflicto de Las Bambas.

Por lo que se refiere al PBI no primario, el cual incluye todas las industrias no extractivas, se tiene una proyección más favorable, con un crecimiento esperado de 4.2% en el último reporte, desde el 4% proyectado en diciembre de 2018. Si se mantiene la tendencia de crecimiento en actividades no extractivas, se prevé que, para 2020, Perú logrará cerrar la brecha entre PBI actual y potencial.

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En una lectura optimista del desempeño económico, pueden destacarse las bajas tasas de inflación, la relativa estabilidad del tipo de cambio y el bajo déficit fiscal. Sin embargo, en aspectos más puntuales vinculados con el bienestar de la población, no se observan mejoras concretas —por ejemplo, seguridad ciudadana, educación, salud pública y un largo etcétera—. Para ello, es conveniente un mayor crecimiento económico del que se está proyectando, entre otras razones, porque un mayor gasto público requiere de una mayor recaudación para su financiamiento. Lamentablemente, este tipo de reformas no han sido planteadas y será más difícil hacerlo con éxito en la medida en que se deterioren los niveles de aprobación del presidente.