Regiones del sur: GSP ¿hay reservas para abastecer a regiones?

La República.-El Gasoducto Sur Peruano (GSP), ahora Sistema Integrado de Transporte de Gas (SIT Gas), lleva 11 años siendo una promesa. El proyecto, que consiste en traer el gas de Camisea a las regiones del sur, fue abandonado en 2017 por Odebrecht debido a la corrupción.

Pese a que el Ejecutivo pretende relanzarlo, varios especialistas advierten una serie de errores.

La consultora Mott MacDonald dará a conocer en estos días si el trazo original del proyecto cambia o permanece. Según el ministro de Energía y Minas, Francisco Ísmodes, se ejecutaría en dos tramos: uno de Camisea hasta Anta (Cusco) y el segundo hasta Ilo (Moquegua). Cual fuera el recorrido, para el consultor energético del Banco Mundial, Dante Perea Rivarola, no es muy determinante. El problema son las reservas. No hay gas suficiente para el proyecto.

El Gasoducto del Sur tiene como objetivo traer el combustible de Camisea para generar energía barata y abastecer a las empresas asentadas en esta parte del país. El abastecimiento domiciliario, vehicular o la industria petroquímica no está claro. Según el Ministerio de Energía y Minas (Minem), el recurso provendrá del lote 88 y el 58. Aunque ambos tienen otras obligaciones.

Para Perea Rivarola, las cantidades de ambos lotes son limitadas. A la fecha, solo hay 3.7 TCF (Trillones de pies cúbicos) de reserva para el proyecto del sur y solo alcanzará para 20 años. Entonces, ¿se justifica una inversión de seis mil a siete millones de dólares en el tubo?

Perea sostiene que el principal error es la exportación el gas peruano cuando la demanda interna no fue atendida. Hay un uso ilegítimo del recurso, dice.

Es el caso del lote 56, vendido a mercados internacionales.

Víctor Medina Calderón, especialista en temas energéticos y consultor del Banco Mundial BID, también coincide en la falta de reservas. Reclama más exploraciones.

Medina explica que no se evaluó adecuadamente el proyecto, los trazos están incompletos y peor aún, se desconoce cuál será la demanda y la oferta. Plantea que se convoque a los empresarios del consorcio Camisea para negociar la inversión y exploración. Así se haría viable el gasoducto y la industrialización de gas con una petroquímica. Es decir, fabricar desde plásticos hasta fertilizantes.

Petroquímica

Mientras el Minem tiene previsto adjudicar el proyecto en abril de 2021, Perea advierte otro error: el de querer imponer trazos a los inversionistas. Lo ideal sería que sean ellos quienes decidan, más aún cuando el mercado gasífero perdió atractivo. Además de la falta de reservas, desanima el clima político del país.

“Hasta ahora no se ha comprobado que haya reservas que aseguren al inversionista que recuperará lo invertido (…) ”, precisa.

El experto en economía de hidrocarburos, Humberto Campodónico, tiene otra visión. El Estado quiere dilatar la ejecución del proyecto porque la licitación pudo darse este año pero habrían sido intereses económicos que prolongan su avance. Lobbies que solo quieren el gas para Lima y exportación.

Perea también es escéptico de la industria petroquímica, ya no es rentable. A nivel mundial hay una política de reducción de plásticos como derivado del gas. De igual forma, la venta de polipropileno. Según Perea, una tonelada de este insumo cuesta un centavo de dólar. Además de que todo el trabajo sería industrializado y no requeriría de mucha mano de obra.

Gas con Bolivia

Mientras el gasoducto aún no despega, una alternativa viable y cercana es la importación del gas boliviano. El presidente boliviano Evo Morales lo ha ofrecido.

ProInversión tiene en cartera la masificación de gas natural en siete regiones del sur: Apurímac, Ayacucho, Cusco, Huancavelica, Junín, Puno y Ucayali. Se excluye Arequipa, Moquegua y Tacna porque están concesionados a la firma española Fenosa.

Hay abierta la posibilidad de que quien gane la licitación pueda importar gas natural desde Bolivia. Sobre esto, Víctor Medina señaló que son 5 millones de pies cúbicos al día que el país altiplánico podría enviar a estas regiones pero para ello debe existir infraestructura adecuada.

El gasoducto es viable

Antonio Gamero, especialista en hidrocarburos, aclara que el gasoducto no debe dejarse de lado a pesar de esta inminente concesión de entrega de gas a domicilio para 7 regiones. El gasoducto es fundamentalmente para desarrollar industrias y centrales eléctricas, dice. Observa que el recurso no será barato para todas las regiones, a excepción de Puno por la cercanía.

Entablar estas relaciones con el país altiplánico también podría abrir puertas para que en un futuro se realicen proyectos petroquímicos binacionales y que abastezcan de gas a ambas naciones.

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