Parque automotor y movilidad urbana en Arequipa: una idea de qué priorizar

En los últimos años, el crecimiento del parque automotor en Arequipa ha puesto de relieve una serie de dificultades
relacionadas con la infraestructura vial y la movilidad urbana.

En el periodo 2012-2016, el parque automotor de la región Arequipa ha registrado una tasa de crecimiento compuesta anual de 8.7%. Al año 2016, el parque automotor en la región estaba compuesto por aproximadamente 187,900 unidades, más que en Cusco (74,000), Lambayeque (68,300) y Junín (67,000), aunque ligeramente menor que en La Libertad (190,100).

En el año 2017, las inscripciones de compraventa de vehículos alcanzaron la cifra de 43,400 unidades. Con el crecimiento del parque automotor, también ha venido un mayor número de infracciones, más accidentes de
tránsito, más congestión y más contaminación. Solamente en el año 2016, en la región Arequipa se registraron 5,410
denuncias de accidentes de tránsito, cifra considerablemente mayor que en La Libertad (2,003), Cusco (1,515),
Lambayeque (1,316) y Junín (1,031).

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La infraestructura de la ciudad de Arequipa es limitada para soportar el flujo diario de vehículos. Solamente en la avenida La Marina circulan 100,000 unidades al día, cifra que incluye la flota vehicular de 20 empresas de transporte público. En la ciudad existen alrededor de 2,700 vehículos, repartidos en 240 rutas, que se dedican al servicio de transporte de pasajeros. A lo anterior se suma la existencia de alrededor de 25,000 taxis con licencia que brindan el servicio de transporte en la ciudad. Pese a ello, persiste un déficit de transporte público —estimado en 30%—, que es cubierto por colectivos y combis que operan sin autorización.

Sin duda, lograr una adecuada movilidad urbana involucra varios elementos. Nos limitaremos a señalar aquí que es indispensable dar al transporte público masivo la prioridad que se merece, lo que implica que debe ser cómodo, confiable y amigable con el medio ambiente. En esa línea, desde hace unos meses se viene implementando parcialmente el Sistema Integrado de Transporte.

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Esta iniciativa consiste en el reordenamiento de las rutas de transporte urbano en una sola línea troncal y varias líneas alimentadoras, así como la renovación de las unidades. En cambio, los esfuerzos que se orienten a favorecer preferentemente al transporte privado no son sostenibles a largo plazo y, además, atentan contra la equidad: el transporte privado es el privilegio de una minoría de la población, que con su uso perjudica a todos, al generar más
congestión y contaminación mediante el uso ineficiente de la infraestructura pública.

Si lo que se busca es que Arequipa cuente con un sistema de movilidad urbana sustentable, que promueva la
seguridad y contribuya al bienestar de las personas en la ciudad —con respeto por los usuarios más vulnerables—,
la jerarquía de prioridades debería ser algo como lo siguiente: en primer lugar, los peatones; en segundo lugar, las bicicletas y otros medios de transporte no motorizado; en tercer lugar, el transporte público masivo; en cuarto lugar, el transporte de carga; y en último lugar, los autos y motos particulares.