Arequipa: consorcio quiere que Majes II cueste más de US$ 900 millones

La República.- El proyecto agroenergético más esperado por los arequipeños nuevamente en problemas. Angostura Siguas, el consorcio constructor, con sus optimizaciones lo encarece de tal forma que ya es inviable. El Gobierno Regional rechazó la propuesta económica del cambio de componente tecnológico.

En diciembre pasado, la gobernadora de Arequipa Yamila Osorio Delgado confirmó que las obras de Majes Siguas II paralizaban por las lluvias.

Las vacaciones de verano, aparentemente para esquivar el mal tiempo, sirvieron también para capear otro temporal y más peliagudo: negociar los nuevos costos de esta obra de ingeniería que convertirá un pedazo de la árida costa arequipeña en un oasis.

Desde que se reactivó Majes II, en el 2015, el consorcio a cargo de la construcción, Angostura Siguas, planteó varias optimizaciones para potenciar su rentabilidad. Optimizaciones en las tierras para la irrigación, túneles de derivación y la represa.

A fines del año pasado hubo una aproximación económica de lo que costarían esos cambios. Sin duda, encarecen Majes II en más de US$ 900 millones. El costo actual es de US$ 550 millones.

La República accedió a la propuesta económica que hizo el consorcio conformado por la empresa peruana Cosapi y la española Cobra para cambiar el componente tecnológico del área regable en Siguas.

Inicialmente, ahí se concibió un sistema de distribución de riego con canales al aire libre. Ahora se le quiere sustituir por riego presurizado, con tuberías enterradas, para reducir las pérdidas de agua por evaporación en un territorio de altas temperaturas e insolación. Implementar ese sistema vale US$ 344 millones 889 mil 111.

De este mismo informe se supo que los cambios en la bocatoma y derivación Lluclla Siguas ascienden a US$ 245 millones 392 mil 259. Redondeando números, las obras de la denominada II fase costarán -si se acepta la propuesta del consorcio- US$ 590 millones 281 mil 370, es decir, 40 millones más del costo global del proyecto y sin haberse considerado el presupuesto para las obras mayores: la construcción de la represa y túnel trasandino que bordea los U$$ 367 millones según un informe de Contraloría. Esta optimización ya se aprobó. Falta saber quien la asumirá.

El jueves pasado, Yamila Osorio informó que la propuesta del cambio tecnológico fue rechazada. De aceptarse esos costos el proyecto no se ejecutaría. Perdería su factibilidad, dice Ronald Arenas, un exfuncionario de Autodema.

En 2010, a la firma del contrato, la obra iba a costar US$ 424 millones 945 mil 859. Estuvo paralizada cuatro años por Cusco que también reclamaba las aguas del río Apurímac a derivarse a Siguas. Solucionado el conflicto, en la actualización de costos se hizo un reajuste de 29.52% (subió a US$ 550 millones).

Según la norma, cuando un proyecto incrementa su presupuesto en 15% corresponde una verificación de factibilidad. Pero si incrementa en más del 30% debe replantearse. Majes está al límite con 29,52%. No tiene ningún margen para seguir incrementando costos. Menos con las optimizaciones planteadas.

COSTOS GORDOS
¿Son sinceros los costos que plantea el consorcio? Documentación de la Autoridad Autónoma de Majes (Autodema) puso en tela de juicio esas aproximaciones económicas.

Para la meta de Monitoreo de esa entidad el cambio de riego no debería pasar de los US$ 245 millones 55 mil 263. Cien millones menos de la propuesta de Angostura Siguas.

¿Por qué la diferencia? El informe de Autodema da su explicación. Señala que el expediente está incompleto. Precisa que el costeo no se incluyeron las subpartidas de costos unitarios, tampoco rendimientos de maquinarias y equipos, análisis de ciclos de transporte, etc. En el caso de las subpartidas, un especialista apeló a un ejemplo didáctico para explicar el asunto. Por ejemplo, si se quiere decorar una casa hay que definir si usarás mármol, madera o pintura. Cada uno de esos elementos tiene precios distintos. El consorcio redondea una sola cifra y con tendencia alcista.

En esa línea, en la partida 04.04.01.02 del análisis de precios unitarios del consorcio, se considera un tipo de tubería, la más cara, que no es la misma que figura en los planos de la obra.

Para la construcción de dos sombreros de ventilación de un edificio administrativo consideran 192 operarios civiles ¿No son muchos? Esa demanda impacta en los gastos denominados generales que para el consorcio están tasados en más de $ 36 millones. En cambio, Autodema hizo una simulación y concluye que no deberían pasar de los 16 millones.

El expresidente regional Daniel Vera Ballón es uno de los principales críticos del costeo. Sostiene que debería haber un sinceramiento. De lo contrario, Majes se convertiría en uno de los proyectos con la tierra y agua más caros. El exgobernante regional tiene otra tesis y quizá la más temeraria. Que el consorcio insiste con estos costeos caprichosos para empujar al arbitraje. Aunque eso ya es materia de otro análisis.

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