Pequeños agricultores deben asociarse para comprar las tierras de Majes II

La República.- La experiencia de Majes I dejó un mal precedente para la ejecución de proyectos agrícolas. Para el ex-viceministro de Agricultura, Huber Valdivia, el fracaso se debe a la entrega de las tierras en módulos pequeños que finalmente terminaron por convertirse en minifundios. Esa mala práctica no se debe repetir en Majes II.

¿El módulo de 200 hectáreas para Majes II es correcto?

Ese módulo fue establecido con fines hidráulicos para distribuir el agua en las parcelas. No existe ningún documento de Proinversión que sustente el valor económico y productivo de un módulo de 200 hectáreas, no hay justificación.

En todo caso, ¿cuál debería ser el módulo de las parcelas?

Recién falta estudiar cuál sería el módulo de riego a adjudicarse. Estoy de acuerdo que sean módulos mayores para lograr una mayor y mejor productividad; además de competitividad.

Los congresistas cuestionan que el proyecto no beneficia a los pequeños agricultores.
Es un proyecto que debe atender a todos los arequipeños y peruanos, no puede marginar a nadie, pero debe poner condiciones…

¿Qué condiciones?

Un pequeño agricultor debe buscar la asociatividad para lograr mejores niveles de competitividad. Un módulo de 200 hectáreas fácilmente lo puede adquirir 10 o 15 agricultores unidos que tendrán acceso al desarrollo. Que no piensen que se les va entregar como Majes I.

¿Que pasa si se entrega menos del módulo establecido de hectáreas?

No se cumplen con los pagos que se debe hacer al consorcio y tampoco los agricultores serán competitivos, no se dinamiza la economía porque un agricultor solo no piensa en exportar, sino más bien en el autoconsumo.

En todo caso, solo las empresas grandes tendrían la posibilidad de acceder a Majes…
Mucho cuidado en este punto, hay que cuidar que no haya una concentración de la propiedad -tipo Gloria con Olmos. Los congresistas junto con Proinversión deben proteger esto a través de un Decreto Supremo.

¿Se debe hacer una distribución?

La subasta de terrenos se debe hacer en tres ejes. Un porcentaje para grupos sociales asociados (agricultores), otro grupo de empresarios de la región Arequipa que quieran cambiar su situación comercial y uno más para la gran empresa que trae tecnología, inversión, valor agregado y conocimiento de mercado.

Otro de los cuestionamientos es al costo del agua.

El esquema financiero era de 7.2 centavos de dólar por metro cúbico de agua. Eso permite 14,500 metros cúbicos de agua, por año significa una inversión de 1,044 dólares por hectárea.

¿No es excesivo?

No, porque el modelo de desarrollo es grande. Cuando se repartió las tierras en San Isidro, en San Camilo, en Majes, eran inversiones del Estado a diferencia de este proyecto, que es una concesión (a Cosapi-Cobra) y en ese concepto el concesionario invierte para recuperar.

¿Es la única manera de que el consorcio recupere su inversión?

No, el Estado como garante traslada la responsabilidad al Gobierno Regional de Arequipa para que inicie la subasta de las tierras (precio base $ 5,500 por hectárea), además debe cobrar por el uso del agua y el uso energético de la misma en las hidroeléctricas de Lluta y Lluclla (aproximadamente un centavo de dólar por cada metro cúbico de agua).

¿Cuánto es lo que se tiene que pagar al concesionario?

El Gobierno Regional debe pagar aproximadamente 30 millones de dólares al año. Tiene tres componentes para cumplir; la subasta, el cobro del agua en las tierras y el energético.

¿Cuál es el costo final del proyecto?

Cada día que pasa hay gastos generales, hay incrementos de costos. Ahora está en 550 millones de dólares, pero no sabemos a cuánto subirá en todo este tiempo de ejecución. Si sube, que es indefectiblemente, el Gobierno Regional deberá pasarle factura a los componentes de cobro antes mencionados.

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