La transición a una postura neutral del BCR

SEMANAeconómica.- El BCR mantendrá su tasa de referencia actual en el 2017, argumenta el economista jefe para México y el Perú de Itaú Unibanco.

En el 2017, probablemente la política monetaria gire hacia una postura neutral y el BCR mantenga la tasa en 4.25% por lo menos hasta fines del 2017. En el corto plazo, la volatilidad causada por la elección de Trump y la proximidad de la reunión de la Fed implican un riesgo sobre el tipo de cambio y la inflación, por la cual el BCR de seguro se mantendrá vigilante. No obstante, una vez que las condiciones internacionales se calmen un poco, la inflación se estabilice por debajo de 3% y la demanda interna repunte, el BCR haría la transición hacia una postura totalmente neutral.

Después de un moderado y corto ciclo de alzas (100 puntos base entre septiembre del 2015 y febrero del 2016), el BCR ha mantenido la tasa de referencia en 4.25%. Las comunicaciones han pasado a tener un tono más neutral, a medida que la inflación bajó y las expectativas de inflación se estabilizaron. Sin embargo, el ‘sesgo de ajuste’, aquella oración que el BCR introduce en los comunicados mensuales siempre que está subiendo la tasa (“el directorio se encuentra atento a los determinantes de la inflación para considerar ajustes”), se mantiene presente. El retiro de este ‘sesgo’ sería la señal de la transición hacia la postura totalmente neutral.

Curiosamente, dada la debilidad de la demanda interna y el hecho de que las expectativas de inflación están ancladas en el rango meta, el mercado ha empezado a especular sobre la posibilidad de que el BCR reduzca la tasa en el 2017. Algo que, en mi opinión, es improbable. El argumento de una debilidad más prolongada en la demanda interna parte de la premisa de que la inversión privada seguirá cayendo, lo cual tampoco hace mucho sentido (ni cíclica ni estructuralmente).

Un efecto secundario de la elección de Trump ha sido el incremento de los precios de los metales industriales (dadas las expectativas de estímulo fiscal en Estados Unidos). Esto ha mejorado los términos de intercambio del Perú, que de hecho ya vienen creciendo a tasas positivas desde julio y deberían hacerlo con más fuerza ahora. Ciertamente la relación entre los términos de intercambio y la inversión privada es una de las regularidades empíricas más potentes en economías dependientes de commodities. Según el BCR, en el Perú un aumento de los términos de intercambio de 10% está asociado a un crecimiento de 4.6% en la inversión privada un año después.

Pero mirando más allá del ciclo, en un país como el Perú repleto de low hanging fruit –donde todo está por hacer y la clase media seguirá creciendo– es evidente que las oportunidades de inversión se mantendrán en el largo plazo. Por estas razones, mi escenario base es que la inversión privada y, por consiguiente, la demanda interna repuntarán en el primer trimestre del 2017. Este contexto justificaría la transición en la postura del BCR.

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