¿EE.UU. rumbo a una recesión?

Artículo de Mario Guerrero y Ricardo Avila, publicado en el Reporte Semanal (del 26 al 30 de agosto del 2019) del Departamento de Estudios Económicos del Scotiabank.

¿Qué hemos visto?

Los mercados financieros temen y anticipan una recesión en EE.UU. No sería una caída abrupta de la economía, como en la crisis financiera internacional, sino más bien como parte de una fase descendente y moderada del ciclo económico.

La economía global ya venía desacelerando su ritmo de crecimiento. La escalada de la guerra comercial entre EE.UU. y China ha profundizado la misma, vía la desaceleración del comercio exterior y el deterioro del sentimiento empresarial. Indicadores adelantados, como los PMIs mantienen una trayectoria hacia zona de contracción. La Fed ha sido explícita en reconocer la complicada situación global en el reciente simposio de Jackson Hole y ha puesto énfasis en que actuará apropiadamente. En este sentido recortó su tasa por primera vez en 10 años a fines de julio.

La política fiscal expansiva de la administración Trump evitó que estos signos sean visibles durante el periodo 2017-2018, pero lo serían en adelante, pues la guerra comercial continúa escalando y el espacio para continuar siendo fiscalmente expansivo es ahora más estrecho. Más aún, los signos de desaceleración global se vuelven más visibles con el transcurrir del tiempo.

De alguna manera varios analistas ya venían esperando una fase contractiva del ciclo económico en EE.UU., sobre todo si tenemos en cuenta que la economía viene atravesando por su periodo de expansión más largo de su historia, con más de 120 meses de crecimiento.

¿Qué señales ha habido?

EE.UU. ha atravesado por 9 recesiones durante los últimos 50 años. Algunas señales están alimentando los temores de una próxima recesión en EE.UU. Uno de ellos es la inversión de la curva de tasas de interés.

Ante la incertidumbre, los inversionistas han buscado refugio en el yen japonés, el oro, y en los bonos. El apetito por bonos ha sido significativo, impulsado por la expectativa de nuevos estímulos monetarios, registrándose un fuerte y rápido descenso de sus rendimientos, produciéndose un fenómeno conocido como curva invertida, uno de los conceptos más buscados en internet en agosto, según Google Trends. En el pasado la curva invertida ha precedido recesiones en EE.UU., pues refleja las perspectivas de la política económica y el crecimiento esperado.

La inversión actual de las curvas puede estar anticipando un futuro debilitamiento de la economía, pero la velocidad con la que vienen cayendo los rendimientos del bono del Tesoro de EE.UU. puede ser en parte efecto contagio por la fuerte caída de los rendimientos de los bonos en Europa y Japón, la mayor parte de los cuales se encuentra en terreno negativo. Este comportamiento lo asemeja al caso del 2000 (crisis rusa), periodo en el cual la curva se invirtió por efecto contagio. No produjo recesión, pero sí se debilitó la economía con caídas en el 1T01 y 3T01.

Las bolsas de valores en EE.UU. han caído 5% desde su nivel más alto alcanzado incluso en plena guerra comercial, encontrándose en zona de corrección, y aún no arrojan señales de cambio de tendencia.

El Manual de Cuentas Nacionales del FMI define la fase de recesión como la caída del PBI en dos trimestres consecutivos. La economía de EE.UU. aún está lejos de este criterio “técnico”, como lo han señalado el presidente Trump y varias autoridades de la Fed. La economía de EE.UU. creció 3.1% durante el 1T19 y 2.1% en el 2T19, respecto del trimestre anterior.

No obstante, la Oficina Nacional de Investigación Económica de los Estados Unidos (NBER por sus siglas en inglés), que realiza un seguimiento más preciso de las etapas del ciclo económico y sus puntos de cambio, cuenta con una definición más amplia, caracterizando a la recesión como un periodo de descenso significativo de la producción, el ingreso, el empleo, la producción industrial y las ventas retail, con duraciones entre seis meses y un año.

En esta métrica el ingreso y el empleo, van en sintonía con el ritmo de crecimiento económico, y no muestran aún un debilitamiento. La tasa de desempleo se mantiene en 3.7%, cerca de su nivel más bajo en 50 años, reflejando una situación de pleno empleo. No obstante, las ventas retail aumentaron 3.3% durante el 2T19 siendo el ritmo más bajo en tres años, sin considerar el comportamiento del 4T18. Las ventas retail tienen una correlación alta con el ciclo económico (R2=79%) con un trimestre de rezago. Según Morgan Stanley sería necesaria una caída de 15% en la confianza de consumidor para predecir de forma confiable una recesión.

La producción industrial también se ha debilitado. Creció sólo 1.2% durante el 2T19, su ritmo más bajo desde el 4T16. Muestra una alta correlación con el ciclo económico (R2=88%) por lo que ha registrado contracciones en todas las recesiones, sin embargo, no todas sus caídas se han reflejado en recesión. La más reciente fue en el periodo 1T15-4T16 y no implicó una recesión en estricto para EE.UU. aunque el ritmo de crecimiento sí se debilitó de 4% a 1%.

Los indicadores vinculados a estrés financiero (como las primas de riesgo de los activos de alto rendimiento y el riesgo crediticio del sector bancario) que típicamente han reaccionado anticipadamente a recesiones, por ahora se encuentran relativamente estables. Si bien es posible una recesión sin que estos indicadores muestren alertas, el elevado nivel de endeudamiento empresarial sugiere un riesgo de rápido deterioro de producirse una recesión.

Los indicadores en conjunto no son concluyentes respecto a una recesión inminente. La probabilidad de recesión a 12 meses oscila entre 30% y 40%, según los modelos de la Fed de Nueva York, de Cleveland y del IIF. Lo que resulta más probable es un debilitamiento económico más visible que en el pasado.

Un elemento nuevo: La Guerra Comercial

Un elemento nuevo en los episodios de recesiones en EE.UU. es la guerra comercial, la cual viene escalando significativamente. Estimamos que el impacto sobre la economía de EE.UU. estaría alrededor de 0.5 p.p. en el crecimiento económico del periodo 2019-2020 y provocarían un recorte adicional de 25pbs en la tasa de interés de la Fed en el 2020, que se agregaría a los tres recortes de tasa esperados para el 2019. Ello reduciría la proyección de crecimiento para EE.UU. en el 2020 de 1.6% a 1.2%, con una mayor probabilidad de incurrir en recesión (1/). Este escenario contempla un aranceles promedio ponderado de 20% sobre todas las importaciones chinas en el 2020.

En definitiva, todavía existe algo de tiempo para que los agentes económicos empiecen a prepararse para un futuro económico con más sombras que luces.

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