Creciente deterioro de la situación fiscal de EE.UU.

Artículo de Mario Guerrero y Wendy Villar, publicado en el Reporte Semanal (del 19 al 23 de agosto del 2019) del Departamento de Estudios Económicos del Scotiabank.

El presidente Trump prometió durante su campaña electoral devolver a EE.UU. un ritmo de crecimiento superior a 3%, sobre la base de medidas de política fiscal expansiva.

Este umbral casi se alcanza en el 2018 (2.9%), año del mayor impacto expansivo, pero los efectos no serían sostenibles y se irían diluyendo en adelante. Proyectamos un crecimiento de 2.5% para este año y de 1.6% para el próximo.

El recorte de impuestos propuesto en Dic.17 ha sido hasta ahora la medida más expansiva, pues permitió elevar el ingreso disponible de las personas y por ende potenciar el consumo. Pero también afectó la recaudación tributaria. Los ingresos públicos pasaron de 35.0% del PBI en el 2016 a 33.5% del PBI proyectado para este año según la Casa Blanca. Es decir, un costo aproximado de 1.5 puntos porcentuales del PBI. Los efectos serán menos visibles a partir del 3T19, por mayor base de comparación.

La administración Trump también priorizó el gasto militar. Durante el 2017, primer año de gobierno, permaneció estable pero durante el 2018 aumentó 5% y para el presente año se prevé un aumento de 9%, alcanzando al 3.2% del PBI, por debajo aún del récord registrado en el 2010 (4.6% del PBI). EE.UU. representa el 36% del gasto en defensa en el mundo y junto con China superan el 50%. Para el próximo año se contempla un aumento de 5% más, con lo que el impacto acumulado sería equivalente a 0.7 p.p. del PBI. El presidente Trump ha sido explícito en su intención de fortalecer la supremacía militar, principalmente frente a China y Rusia. Los recursos se han destinado principalmente a la fabricación de armamento y aumentos de sueldos para 1.4 millones de efectivos, así como para el mantenimiento de 800 bases militares en 40 países.

La aplicación de aranceles a China ha elevado los ingresos aduaneros. Estos prácticamente se han duplicado (aumentando más de US$ 30 mil millones) con un impacto de 0.2% del PBI. El sesgo de estos ingresos es hacia el alza, pues no incluyen los ingresos por nuevos aranceles a productos chinos por US$ 300 mil millones previstos a partir de setiembre de este año.

Parte de estos ingresos han sido contrarrestados con mayores subsidios. Hasta el momento se han anunciado dos paquetes de subsidios para compensar los efectos nocivos de la guerra comercial sobre agricultores y ganaderos por un total de US$ 28 mil millones, equivalentes al 0.2% PBI.

De esta manera el impacto de la medidas de la administración Trump sobre las cuentas fiscales se puede resumir:

  • -1.5% PBI por recorte de impuestos
  • -0.7% PBI por mayor gasto militar
  • +0.2%PBI por ingresos por aranceles
  • -0.2%PBI por mayores subsidios agrícolas y ganaderos

De lo anterior se desprende que el impacto neto sobre el déficit fiscal es de -2.2% del PBI aproximadamente. El crecimiento económico habría amortiguado parte de estos efectos sobre el déficit fiscal, el cual pasó de 3.3% del PBI en el 2016, último año de la administración Obama, a 5.1% del PBI previsto para este año. El déficit de este año en particular superará por primera vez los US$ 1,000 miles de millones.

En adelante se prevé que el déficit fiscal se mantenga en torno al 5% del PBI, pues si bien el impacto por el recorte de impuestos se diluiría, las presiones de gasto provendrían del gasto militar y de subsidios para compensar los efectos de la guerra comercial.

El financiamiento de déficits tan elevados está llevando a la deuda pública a niveles récord. La deuda ya se había duplicado durante la administración de Obama (2009-2016) como resultado de los costos de salida de la crisis financiera internacional. La deuda pública ya equivale al 107% del PBI y puede comprometer la sostenibilidad fiscal de EE.UU. considerando que el Banco Mundial contemple como umbral un 77% del PBI.

EE.UU. vive la expansión más larga de su historia, con más de 120 meses de crecimiento sostenido, según la NBER, pero el último tramo de ese crecimiento se ha basado en medidas fiscales expansivas. No hay mucho espacio para seguir siendo expansivo en el futuro sin poner en peligro la sostenibilidad de las finanzas públicas. En todo caso las pone en un terreno más vulnerable, en la medida en que el crecimiento del mundo desacelera y es creciente el temor por una posible recesión en el futuro, no sólo para EE.UU.

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