¿Por qué algunas organizaciones son más rentables que otras?

Por Vanesa Espinoza

El principal valor agregado de cualquier gerente es lograr que su empresa tenga un crecimiento rentable a través del tiempo. El camino hacia una rentabilidad más alta empieza en entender que la competitividad está en crear valor y ser diferente.

La competitividad es multidimensional y no existe un ingrediente secreto que aplique para todo, sino que las estrategias se tienen que aplicar a las dimensiones relevantes para la empresa. ¿Qué dimensiones entonces son relevantes en la competitividad para poder ser más rentable? Porter (1985) presenta cinco famosas fuerzas que son importantes para entender cómo funciona la industria y cómo crea y comparte valor: la rivalidad entre competidores, el poder de los compradores, la amenaza de nuevos competidores, el poder de los proveedores y la amenaza de productos sustitutos. Estas dimensiones son un punto de partida al momento de formular la estrategia de una empresa.

La estrategia, para Porter, se traduce en una propuesta de valor distintiva (orientada a los clientes) que debe adaptarse a la cadena de valor de la empresa (orientada a las operaciones internas). Así, la propuesta de valor distintiva, de ser ejecutada de forma consistente, debería hacer que los costos de operar sean menores a los de la competencia, gracias al uso eficiente de capital en la organización, o que se consiga un precio mayor de venta justificado por la creación de valor en cada etapa de la cadena de valor y la diferenciación del producto o servicio. Esto, finalmente, se debería reflejar en la tasa de retorno de capital.

De tener una ventaja competitiva, la organización debería tener una rentabilidad mayor a la que del promedio de la industria. Ejemplos de empresas que se han posicionado de forma clara gracias a una propuesta de valor distintiva son H&M, IKEA y Apple, quienes se han visto recompensadas con un crecimiento y rentabilidad sostenida en industrias altamente competitivas.