Mercados financieros inician con escepticismo el 2019

El 2018 fue un año complicado para los mercados financieros, el más agitado desde el 2015 y trajo a la memoria los vaivenes del 2008.

La inercia alcista del 2017 se exacerbó a inicios del 2018, con bolsas fuertemente al alza y buenos indicadores
económicos en EE.UU. que permitieron la formación de expectativas alcistas respecto de las tasas de interés. El
rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, referencia para las inversiones en renta fija, superaba el 3% en el 2T18, por primera vez en siete años.

Hubo una recurrencia de eventos que afectaron a los mercados, el más importante fue la guerra comercial entre
EE.UU. y China. El impacto fue notorio durante el 2T18 y 3T18, tanto en la bolsa de China como en los precios de los
commodities. Las expectativas se deterioraron rápidamente con indicadores de desaceleración en la Eurozona y una
postura firme por parte de la Fed subiendo su tasa de interés como parte de su política de normalización monetaria.

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El estallido de crisis cambiarias en Turquía y Argentina en agosto despertó temores en los mercados emergentes, los
cuales se extendieron a Europa con la disputa de Italia con la Unión Europea (UE) en setiembre y con la incertidumbre sobre el Brexit en octubre.

Los signos más evidentes de desaceleración económica global hicieron retroceder significativamente a las bolsas de
valores en diciembre a pesar de la tregua comercial entre EE.UU. y China tras la reunión del G-20. El cambio de
expectativa respecto de alzas futuras de tasas de interés sólo incrementó el temor de una desaceleración mayor a la
esperada.

Las bolsas mundiales arrojaron resultados negativos en el 2018. En EE.UU. el índice S&P 500 disminuyó 6%, mientras
que el índice Russell 2000, que mide a las empresas más pequeñas, disminuyó 13%. Las bolsas de Europa y Asia
retrocedieron poco más de 12%.

¿Un auspicioso 2019?

Los mercados financieros iniciaron el 2019 con un sentimiento auspicioso, con un mayor posicionamiento en activos de renta fija y en mercados emergentes.

El temor sobre la guerra comercial ha pasado por ahora a un segundo plano en la medida que continúen las conversaciones comerciales y se llegue a un acuerdo final antes del 1° de marzo. De no alcanzarse un acuerdo los aranceles impuestos sobre US$ 200 mil millones pasarían de una tasa de 10% a 25% y el temor sobre mayores aranceles retornaría. Otro evento que mantendrá la atención del mercado durante las próximas semanas es la resolución del Brexit.

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Actualmente, hay pocas probabilidades que se llegue a un acuerdo antes del 29/03, fecha en que se produciría la
desconexión del Reino Unido de la Unión Europea.

Sin embargo, el mercado ha dado inicio al 2019 enfocado en la intensidad con la que vendrá la desaceleración global, después de haber alcanzado un alto ritmo de crecimiento durante el 2T18 y 3T18. Los signos de desaceleración se han vuelto más notorios, aunque no son generalizados. Si bien existe la probabilidad que la economía de EE.UU. entre en recesión, la misma aún es baja y no sería inmediata, según los indicadores de empleo más recientes. EE.UU. creció con fuerza en el 2018 debido a la rebaja fiscal y al aumento del gasto público, pero hay cierto consenso entre los analistas que los efectos de dichas medidas se irán diluyendo con el tiempo, tan solo el indicador del sector manufacturero ha caído a su nivel más bajo en dos años.

La Reserva Federal ya viene incorporando estas expectativas en los discursos de sus voceros. El mercado se adelanta y desde diciembre pasado las expectativas de alzas futuras de tasas empezaron a diluirse, como se muestra en el gráfico superior.

El FMI ha anunciado que revisará este mes hacia la baja su proyección de 3.7% de crecimiento de la economía mundial publicada en octubre y que ya era menor al 3.9% inicialmente proyectado. Se espera una expansión del
comercio mundial, pero a un ritmo más lento, según la OMC.

El 2019 parece perfilarse como un nuevo año retador para los mercados financieros.