Psicología del ahorro

En el ámbito las finanzas personales, ahorrar para el futuro es uno de los hábitos más saludables; sin embargo, no es practicado por muchos. Dos de las razones para explicar esta realidad son 1) no comprender las matemáticas de los intereses pasivos y activos, y 2) la presencia de sesgos cognitivos que dificultan ahorrar, incluso cuando se conocen las ventajas del ahorro y las desventajas del endeudamiento a tasas de interés altas.

Imagine el siguiente escenario: dos jóvenes de 25 años perciben un sueldo de S/ 3,000 mensuales cada uno, cada año su sueldo se incrementa en 5% y ambos esperan dejar de trabajar a los 50. Son iguales en todo, excepto que uno de ellos tiende a ahorrar (el “ahorrador”) mientras que el otro tiende a consumir (el “consumista”). El ahorrador se propone ahorrar 20% de su sueldo cada mes e invertirlo a una tasa de interés de 5% anual. En cambio, el consumista decide optar por un crédito de consumo revolvente equivalente al 20% de su sueldo mensual, pagando una tasa del 50% anual. Después de 25 años, el consumista gastó S/ 1.7 millones, a lo que se añaden S/ 41,340 en intereses, y no cuenta con ningún ahorro. Por su parte, el ahorrador gastó S/ 1.3 millones y ahorró S/ 638,497, con lo que puede recibir ingresos permanentes de S/ 2,660 mensuales provenientes de los intereses y tiene la posibilidad de dejar una herencia a su familia.

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¿Por qué una persona adoptaría una actitud consumista, cuando tiene la posibilidad de ahorrar? Uno de los principales aportes de las finanzas del comportamiento para entender este fenómeno es el concepto de “descuento hiperbólico”, que sugiere que la tasa de descuento que aplican las personas a un beneficio futuro es demasiado alta, lo que lleva a que los rendimientos inmediatos sean más atractivos que los lejanos en el tiempo. Por ejemplo, entre recibir S/ 500 hoy o S/ 800 en un año, muchas personas optarán por la primera opción, aunque sea menos atractiva en términos financieros. El descuento hiperbólico lleva a sobrevalorar la satisfacción por el consumo presente, un hecho explotado por la industria del retail, cuyas herramientas comerciales incentivan el “compre ahora y pague después”.

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Por el contrario, un ahorrador tiene no solo un claro conocimiento de los beneficios futuros (gozar de una pensión mensual para su jubilación o tener recursos disponibles para invertir y percibir un ingreso pasivo), sino que es capaz de superar el sesgo de descuento hiperbólico. Para estas personas, el tener dinero ahorrado se asocia con una mayor sensación de bienestar comparado con gastarlo. Sin llegar al extremo de la tacañería, el seguimiento de buenas prácticas de planificación financiera y gasto inteligente permiten vivir y disfrutar el presente, a la vez que se prevé para el futuro. ¿Cómo ser más ahorrador y menos consumista? Una buena práctica es hacer el esfuerzo de visualizar las consecuencias positivas del ahorro y las negativas del consumismo, y tomar medidas para huir de las ocasiones de compras impulsivas.

Artículo original publicado en el Diario Gestión 16-05-2018