PBI 2018: Los riesgos que empujan a la baja los estimados

El Comecio.- BBVA Research bajó su proyección de crecimiento del PBI nacional de 3,9% a 3,5%. Podría reducirla aún más por la incertidumbre política y los posibles retrasos en la reconstrucción.

Mientras el panorama económico mundial luce cada vez más alentador para el 2018, en la economía peruana se respira menos optimismo. El ruido político que golpeó a finales del 2017, junto con la incertidumbre sobre cuán efectiva podría ser la política fiscal para acelerar el crecimiento del país, está llevando a la baja las proyecciones de expansión del PBI para este año.

En este contexto, el BBVA Research redujo su pronóstico de crecimiento de la actividad económica, desde 3,9% hasta 3,5%. El economista jefe para el Perú de la entidad, Hugo Perea, señaló que esa proyección tiene sesgo a la baja; es decir, dado el balance de riesgos que existen, el resultado podría ser menor.

El ruido político –agrega Perea– es el principal factor que podría jugar en contra de la economía nacional este año, pues “no se ha cerrado y va a seguir latente”.

Esta visión es compartida por el economista de FocusEconomics Massimo Bassetti, quien advierte que la volatilidad política imprime riesgos a la baja en el panorama que maneja el consenso del mercado.

El efecto negativo de la incertidumbre en el frente político golpeó las expectativas empresariales y del consumidor. Para Juan Carlos Odar, director ejecutivo de Phase Consultores, este factor es uno de los determinantes para tener una proyección de crecimiento muy conservadora, de 3,2%.

IMPULSO FISCAL

La segunda fuente de riesgos en el horizonte para la economía peruana es cuánto impacto puede tener la política fiscal este año, en especial la inversión pública; la cual incumplió las expectativas oficiales durante el 2017.

En este punto, Perea resaltó que, entre la reconstrucción del norte, las obras para los Juegos Panamericanos, la línea 2 del metro de Lima y la refinería de Talara, aporten un punto porcentual del 3,5% proyectado.

Los retrasos en la reconstrucción –prevé BBVA Research– harían que solo se ejecute el 60% de lo esperado por el Gobierno, es decir, US$1.200 millones este año. Aún así, lograría explicar 0,4 puntos del crecimiento del 2018.

Por el lado de los Panamericanos, la expectativa es que expliquen 0,3 puntos del alza del PBI; lo mismo que aportarían en conjunto la línea 2 y Talara. Entre ambos proyectos se ejecutarían US$1.580 millones; pero serían los únicos dos que muestren dinamismo en el año, según el banco.

“No vemos el inicio de nuevas obras o concesiones importantes”, observó Perea.

Con todo esto, la inversión pública crecería 8% en el año y, de este modo, se alcanzaría un déficit fiscal de 3,4% del PBI; algo inferior al 3,5% proyectado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).

Efectivamente, el empuje adicional que podría dar el fisco no será tan fuerte como prevén las proyecciones oficiales, sostiene Odar. Su estimado para la inversión pública está entre 8% y 10%. “Es una cifra modesta, pero consistente con tratar de que no se dispare el déficit”, anotó.

SIN CONTAGIO

Las mejores condiciones de la economía mundial traen consigo vientos de cola para la economía peruana; pero estos no se sentirán todavía en los hogares.

Siguiendo la tendencia de los últimos tres años, la demanda interna en el país crecería por debajo del PBI. El BBVA Research anticipa que la inversión privada podría crecer 3% este año, pero básicamente liderada por la inversión minera; la cual es alentada por los altos precios de los metales.

La inversión no minera, que es la que más empleo genera, se mostraría todavía rezagada este año, comenta Perea.

A raíz de ello, estimó que el empleo formal crecería por debajo de 1% y, en esa línea, tampoco se esperaría mucha mejora en los ingresos. “Este año no veríamos un dinamismo sensible en el mercado laboral. Una mejora sí, pero sería discreta”, sostiene.

Con esto, la expectativa es que el consumo privado –que explica 60% del PBI– crezca 2,7%, una ligera aceleración respecto al 2017.

Sobre esto, Odar consideró que los motores de dinamismo no están despegando. “Las fuentes de crecimiento son modestas. En el lado externo tenemos muy buen panorama, pero a pesar de eso estamos en una condición en que todavía no se está aprovechando”, concluyó.

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